El 12 de octubre es el día de la Fiesta Nacional de España.
También es el día de la Virgen del Pilar, patrona de España
y de la ciudad de Zaragoza, como no podía ser de otra manera,
albergando el templo mariano más antiguo de la cristiandad. Además, es la patrona de la Guardia Civil, que celebra su día grande
coincidiendo con nuestra Fiesta Nacional.
Luis del Val, aragonés, periodista, escritor y colaborador de la COPE,
ha querido aprovechar este 12 de octubre para dedicar
unas palabras muy emocionantes a este Día del Pilar. Aquí van.
Pido perdón de antemano, pero, en este día, se me pone el alma de jota y el corazón de guitarra. Y es que, “pa’ el Pilar sabe la jota a rosa recién abierta, a besico [1] de la madre y a visita mañanera”.
Son cuatro estrofas que se convierten en seis y que como decía Manuel Machado, Manuel, no Antonio, que fue bibliotecario en el Ayuntamiento de Madrid, “hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor”.
Y hay unos latigazos líricos estremecedores, tremendos, de poetas fortuitos que nunca conoceremos y que, en la parte de atrás de un recibo, en el margen de las páginas de un periódico, con premura y sin pensar, escribieron cuatro esquinas de amor o de pena, de nostalgia o desafío, que se han quedado para siempre tan clásicas como la literatura de los consagrados.
Recuerdo a José Oto, rotundo y fuerte, cantando en el homenaje a una jotera [2] recién fallecida eso de “cuándo se murió le puse mi pañuelo por su cara, pa’ que la tierra no toque, boquica que yo besara”. El amor del hombre por la mujer, pero también el amor de la mujer por el hombre, del que nace esta jota: “Cuando una baturra [3] quiere a quien la sabe querer, de tanto querer se muere, y muerta, quiere también”.
Por el amor a la patria, la chica y la grande, “España va tan adentro del sentir de mi Aragón, que ser baturro supone ser doblemente español”.
Y el amor claro a la Virgen. Sabía de un tipo al que no creo haberle visto nunca en misa, pero iba al Pilar a ver a la Virgen y se quedaba de pie un rato, luego daba media vuelta y salía del templo en silencio. Un día escuché una jota que parecía escrita para él: “Entré un día a ver la Virgen y como no sé rezar, canté una jota espacico [4] y vi a la Virgen llorar”.
Pido perdón de nuevo pero, en este día, se sientan los recuerdos a mi lado y me dan pellizcos de bandurria y me llevan por la calle Alfonso [5] y me susurran coplas al oído y hay una que este invierno musitaré en el lugar más tranquilo del pueblo de Ateca, una jota que no sabía que un día me iba a parecer que estaba dedicada a una circunstancia personal y que dice tan escueta como lírica, tan rotunda como delicada: “Cómo quieres que en invierno den rosicas los rosales, si fue una tarde de enero cuando se murió mi madre”.
Decía Vázquez Montalbán que la vida no era un tango sino un bolero. Y es posible que, por Aragón, la vida pueda ser “un puñadico de jotas”.
IMÁGENES: Arriba, ofrenda de flores a la Virgen del Pilar: 310.000 oferentes y 8 millones de flores. Abajo, catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar, junto al río Ebro.
[1] Las terminaciones “-ico” e “-ica” son sufijos diminutivos y cariñosos empleados muy comúnmente en el hablar de Aragón.
[2] Jotera: Mujer que canta jotas.
[3] Baturra o baturro, baturrica o baturrico: Relativo a Aragón o a sus habitantes.
[4] Espacico: En voz baja, como en un susurro.
[5] Calle dedicada al Rey de Aragón Alfonso I El Batallador (1073-1134), que desemboca justo frente a la Basílica del Pilar, en la plaza del mismo nombre, una de las más grandes de Europa.
3 comentarios:
Hernmosísima texto de Luis del Val, ayer le escuché recitarla en la radio durante el programa de Carlos Herrera.
Muy bueno y emocionante, Feliz día de la Hispanidad, de la Guardia Civil y de España.
VIVA ESPAÑA UNIDA Y GRANDE
Muchas gracias! Emotivo y bello relato.
Saludos desde Paraguay!
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