Se ponen en los pies, a pares, para calentarlos, absorber el sudor, protegerlos de suciedad, rasguños y aliviar el eventual rozamiento del pie con el calzado. En países tropicales se usan poco, pero por aquí arriba, en el Pirineo, son imprescindibles incluso en verano.
Dicen que nacieron en el Neolítico, hechos a partir de piel
de animal, que nuestros ancestros se enrollaban en los pies, aunque el calcetín
propiamente dicho debió surgir en Egipto. Los más antiguos que se conservan, se
encontraron en la tumba de un niño, están hechos a ganchillo y tenían dos
partes: una que enfundaba el dedo gordo y la otra el resto.
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Record mundial, cierto, de calcetines tendidos |
Las mujeres romanas incorporaron a su atuendo las sykhos griegas, que convirtieron en soccus, antecesoras del calcetín alto que
cubría la pantorrilla. Desde Roma llegaron hasta las Islas Británicas, donde
los anglosajones abreviaron su nombre como sock,
hasta hoy.
El Reverendo William Lee, en Inglaterra, inventó una máquina para hacer calcetines, y comenzaron a fabricarse de algodón y lana. Fueron rechazados tajantemente por la reina Isabel I que, acostumbrada a los calcetines de fina seda importados de España, la máquina de Lee —se quejaba ella— hacía calcetines demasiado bastos para sus reales pies.
Más reciente, en la aristocracia japonesa de la era Meiji (1868 – 1912), los calcetines se convirtieron en
objetos muy valiosos, siendo un símbolo de status social: 2 kg de arroz valían
3 monedas y por un par de calcetines había que pagar 10 monedas.
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Dedo gordo liberado por un tomate |
Según su estado de uso, pueden irradiar un insoportable hedor a queso
de cabrales (*) o producir unos “tomates” no aptos para ensalada. Estos últimos
suelen materializarse como los agujeros que se forman con el uso y abuso de la
prenda, producidos, por ejemplo, por un dedo gordo rebelde que, finalmente,
consigue, bizarro, evadirse del opresor calcetín.
Antaño, solía utilizarse un calcetín para colar el café cuando se hacía "de puchero". En un restaurante cuyo nombre no recuerdo, un viejo menú terminaba: "..y un café caracolillo colado como Dios manda, con un calcetín sin usar o usado pocas semanas".
Perdonen que termine así, de pronto: tengo que ponerme
enseguida unos calcetines de lana porque se me están quedando los pies helados.
¡Este Pirineo…!
“Lo nuevo se entreteje con lo viejo, como el zurcido de un calcetín”. (La joven de la perla, de Tracy Chevalier).
(*) No es broma. Hace unas semanas, un avión de la Spirit
Airlines que se dirigía a Fort Lauderdale desde Nueva York, tuvo que aterrizar
de emergencia ante las protestas de los pasajeros, quejándose por un fuerte
olor a calcetines sucios. (Digitalpost)
5 comentarios:
Un viejo menú terminaba así:
... y un café caracolillo colado, como Dios manda, con un calcetin sin usar o usado pocas semanas.
Ramón: He incorporado al blog tu comentario, con el permiso que he supuesto me concederías. Un abrazo.
Un uso extraño del calcetín, que estoy segura apreciarás es el culinario, para hacer huevos revueltos sin tener que usar plato y tenedor: se coloca el huevo, aún dentro la cáscara adentro de un calcetín (a la altura del tobillo más o menos) y se hace rotear el calcetín sujetándolo de los dos extremos (con una mano de la punta y con la otra de la boca de entrada del pie) por unas cuantas veces y luego lo abres directamente en la sartén, como se hace con el huevo frito, solo que sale ya revuelto, tienes que agregarle solo la sal y la pimienta y voilà! Huevos revueltos con calcetín! 😊
Gracias, Koe. Interesante uso que no conocía. Un abrazo.
Hola FG.
Lei el comentario de la Hispanidad y lo indicado que los conquistadores vinieron a dar libertad a pueblos oprimidos por su misma raza es en parte cierto. Y la ventaja de los conquistadores fueron sus armas y el caballo (los indigenas pensaban que matando al caballo mataban al soldado) pero lo clave fueron los grupos descontentos que apoyaron a los conquistadores a atacar a sus rivales. Lo que nosotros hemos leido no es que la conquista generó libertad, dignidad, salarios justos y respeto. Los indigenas siguieron siendo objeto de explotación y de ser clase aparte. Recordar que existia la Encomiendas, que era una figura que los criollos y españoles tuvieron para tener indígenas para cultivar sus tierras. Leer la Patria del Criollo de Severo Martínez
Saludos
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