Al anochecer en los bosques paraguayos, si se presta atención, puede escucharse el lamento de un extraño pájaro: el guaguingue o urutaú al que, durante el día, se le ve posado en lo más alto de un árbol, con los ojos siempre fijos en el sol. Según la creencia popular, el urutaú llora todas las noches.
La preocupación por ella aumentaba en la
tribu con el paso del tiempo, hasta que el padre decidió invocar a Tupá, el dios
supremo de los guaraníes que creó la luz y el universo, para que intercediera
con su poder. Y Tupá le escuchó. Poco tiempo después, como aparecido de no se
sabe dónde, vieron llegar a un apuesto forastero de cabello dorado y ojos azules
como el cielo.
Al verle, la joven fue
presa de una extraña sensación, emocionada por las palabras de amor del
forastero, temblando por primera vez ante la presencia de un hombre. No tardó
en comunicar a su padre la impresión que le causaba aquel esbelto mozo y su
anhelo de vivir con él para siempre.
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TEKOGUARANI |
Ya en el nuevo hogar, la vida transcurría armoniosamente. Sin
embargo, algo extraño comenzaba a inquietar a la bella mujer: todos los días,
antes del amanecer, su esposo emprendía el camino a su trabajo, regresando a
casa una vez oculto el sol.
Una noche, la bella kuñatai interrogó a su hombre sobre la razón de su desaparición diurna. Le contestó que le contaría su secreto, siempre que ella fuera fiel depositaria del mismo porque, de lo contrario, perdería su amor para siempre. Cuál no sería el asombro y la alegría de la mujer al saber que su esposo era el mismísimo Sol, señor de los cielos, convertido en ser humano.
Huyendo de su tribu, se internó en los bosques para esconder
su tristeza. Trepó a lo más alto de un árbol para estar más cerca del sol e implorar
el perdón de su amado, con lo ojos llenos de lágrimas, siempre fijos en su ya
perdido amor.
Es el triste y doloroso llanto del guaguingue cuando se va el día, el pájaro fantasma de los guaraníes.
Fuentes: ABC Color, El bestiario paraguayo, Rescatando mi cultura guaraní (Argentina), Blanca Maria G. R. y Prof. Angélica Saucedo. Compilado y resumido por FG.
3 comentarios:
¡Qué hermosa historia! Como siempre es un placer leerte
No conocía la historia, bonita pero triste.
Gracias, Félix...bonita leyenda
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