En los días más crudos del invierno, escuchamos con frecuencia, por estas alturas pirenaicas, aquello de que “cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo”. Con ese rotundo “carajo” que, aunque el DRAE le adjudica un significado distinto, aquí no es sino un vulgarismo que viene a significar “grande” y que no se empezó a utilizar en este sentido hasta el siglo XX, con la aparición de frikis, heavies, góticos y otras culturas urbanas.
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Grajo observando el tiempo atmosférico |
Aquellos
aún recientes días de frío aportaron a las redes cientos de “memes” e imágenes
con referencias al temporal bautizado Filomena, que nos hostigó sin piedad. En una
de ellas, aparece un grajo caminando decidido por las calles, equipado con
gorro y bufanda. Otro diciendo “ni vuelo bajo ni leches, que me quedo en casa”.
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Grajos volando bajo |
¿Es
sabio el refranero español en lo que a meteorología se refiere? Se trata de un
ave que está habituada a volar muy alto, salvo los días de bajas temperaturas,
cuando las capas altas son más densas y hacen más trabajoso el necesario aleteo
de sustentación. Es entonces cuando los observamos volar a alturas mucho más
bajas.
Los
grajos, a los que en muchas zonas de Aragón se les conoce como “grallas”, son aves
que no solo sirven a la sabiduría popular para dar idea del intenso frío sino
también para lo contrario. Así, “cuando el grajo sube, no se ve ni una
nube", haciendo referencia a un día soleado, o “cuando el grajo vuela
bajo, no te quites el refajo” o “hay que tomar sopas de ajo”.
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Bien abrigadito por si acaso |
Está demostrado que los perros escuchan frecuencias más altas que
los humanos, que muchos insectos anticipan cambios atmosféricos porque sienten
vibraciones en sus patas, o que los peces varían su comportamiento en función
de la presión del agua.
Creencia parecida es la que hay detrás de la tradición
norteamericana del Día de la Marmota, el 2 de febrero, en la que Phil, que así
se llama el animalito, debe predecir la duración del invierno. Esta costumbre
tiene más de superstición que de ciencia, dependiendo de que la marmota vea o
no su sombra. Si la ve, dicen que se asusta y vuelve a su agujero, con lo que
la primavera llegará enseguida. En caso contrario, el invierno se prolongará
seis semanas más.
Y si va en vuelo rasante, hace un frío acojonante. Con perdón.
1 comentario:
Je, je...a mí, el Filomeno me ha pillado en Guatemala, donde no hay grajos, aunque este último fin de semana he observado a los pelícanos volando a ras del agua, imagino que más preocupados por pillar un pez que por la temperatura.
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