Los números están siempre entre nosotros y nos ayudan en el día a día. No solo se cuenta gracias a ellos, sino que “contamos con ellos”. Están presentes en nuestra vida cotidiana, a veces explícitamente, como cuando revisamos la cuenta del súper o implícitamente, tras sonar el despertador.
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Friedman calculando sus números |
Los primeros, una simple curiosidad matemática, se han
bautizado con el nombre de quien los descubrió [1]. Son aquellos que pueden
expresarse con los mismos dígitos con los que están formados, utilizando ciertas
operaciones aritméticas. Por ejemplo: 121 sería igual a 11 al
cuadrado, es decir, 112, expresión que contiene los dos 1 y el 2 de
121. También, otro ejemplo, el 1285 que, en notación matemática, se vería como
(1 x 28) x 5.
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Los números Kua |
Su cálculo es algo complicado. Primero hay que sumar los
cuatro dígitos que conforman su año de nacimiento. Por ejemplo, una persona
nacida en 1979 sumará 1 + 9 + 7 + 9, obteniendo un total de 24. Se vuelven a
sumar entre sí el 2 y el 4 para obtener una cifra de un solo dígito que, en
este caso, nos daría 6. Ahora interviene el sexo: las mujeres deben sumar 4 al
dígito obtenido y los hombres restar el suyo de 11. Es decir, para el sexo
femenino tendríamos 6 + 4 = 10 y para el masculino 11 – 6 = 5. En el caso del
10 deberíamos sumar de nuevo sus dos dígitos, 1 + 0, para obtener 1. Si al
hombre le sale un 5, como en este ejemplo, automáticamente se le adjudica un 2,
dado que el 5 no es un número Kua [3]. Si es
a la mujer a quien le sale un 5 —que no es este nuestro
caso—, se le otorgaría el 8.
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La cama de matrimonio con el matrimonio |
De estos números obtendremos la mejor orientación para colocar la cama o el sofá, de modo que podamos descansar mejor, o en qué lugar y mirando hacia dónde deberíamos disponer la mesa de estudiar o trabajar para que sea más sencillo tener éxito, o cómo activar la alineación adecuada para encontrar pareja si no se tiene, conseguir fama y relevancia social, etc. Lo ideal sería que, en esa orientación, pudiéramos incluir —poco probable— la puerta principal de la casa donde vivimos: que no tenga ningún obstáculo que dificulte el acceso a la vivienda, para que las energías favorables puedan entrar sin llamar.
Dice mi mujer que hacia dónde deberíamos orientar la cama de
matrimonio si su número dice una cosa y el mío la contraria.
¡Menudo lío!
[1] Erich Friedman, profesor jubilado de la
Universidad Stetson, en Florida, al que le apasionan los juegos matemáticos.
[2] El Feng
shui es un antiguo sistema filosófico chino de origen taoísta basado en la
ocupación consciente y armónica del espacio, con el fin de lograr una influencia
positiva sobre las personas que lo ocupan
[3] El número 5 no forma parte de los números Kua porque, debido a su posición
central, entre el 1 y el 9, combina las cualidades de todos los demás y no
tiene identidad propia. Se sustituye por el 2 en los hombres y el 8 en las
mujeres.
[4] Las orientaciones que corresponden a cada número
son: 1 norte, 2 suroeste, 3 este, 4 sureste, 6 noroeste, 7 oeste, 8 noreste y 9
sur.
5 comentarios:
Lo que tú digas, magister...pero las matemáticas sí pueden ser divertidas y útiles. No se me ocurre ningún ejemplo, pero si los polítiocs pueden afirmar contudentemente lo que les sale de las narices, sin apoyo razonable, ¿porqué no voy a poder yo aseverar lo anterior?
Un abrazo
No siempre te leo, pero mi gusta. Espero que estés bien!
Hay unas camas circulares con colchón de agua, bueníssimas... creo que solucionaría!
Un abrazo,
Carlos Leão
Muy interesante y curioso. Mira que discurres, Fe....
Es un placer leerte.
Un abrazo.
¡Me encantó! Eso, además de que me la hiciste facilita. Así que me corresponde el uno. Sin embargo, tu lío con la Marichu es aun menos jodido que el mío, ya que NPI de hacia dónde marcan el norte ni el sur. ¡PLOP!
Al menos, nada hay obstaculizando la puerta de acceso a mi Piti.
Respiro aliviado querido Félix, mi número coincide con el de mi prójima, un abrazo.
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