Tenemos un problema: caminamos hacia un periodo áureo de
indigencia mental. La legislación educativa ha sido un baile continuo [1], lleno de polémicas, debates y
protestas que han ido acabando con aquella educación que producía ese sustrato social
necesario para garantizar la pervivencia de nuestros principales valores.
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"Analfabetos ha habido siempre, pero ahora salen de las universidades" (María Elvira Roca Barea) [4] |
Sin embargo, cualquier analfabeto está hoy capacitado para
disfrutar de la dolce vita que nos
sugiere la sociedad. En mi casa, uno de los seres más felices que la habitan es
analfabeto profundo y, aunque entiende y descifra casi una veintena de
palabras, no sabe leer ni escribir: se trata de mi perro [2].
Pero, si hablamos de un ser más evolucionado, el ser humano, por ejemplo, también
puede pasar por la vida, feliz o no, sin saber leer ni escribir ni cocinar un
guiso de alcachofas.
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¡Qué catástrofe! (Prensa Dominicana) |
Siempre ha habido analfabetos, aunque los tiempos hayan ampliado
y definido mejor sus categorías: absoluto, digital, gramatical, tecnológico,
por desuso —este es mío—... Pero analfabetos severos hay muy pocos en España [3].
Según el informe PISA, lo que puede aumentar en el futuro es el analfabeto
funcional, es decir, un homo sapiens
escolarizado que sabe leer y escribir y que interpreta perfectamente el letrero
de "Prohibido fumar", conoce con certeza lo que significan las luces
de los semáforos o sabe lo que se puede esperar de una "liquidación por
fin de temporada". Pero, cuando recibe una notificación de Hacienda o la
factura de Movistar, le cuesta desentrañar su significado.
El concepto de analfabeto funcional lo define la UNESCO como
la persona que no puede emprender aquellas actividades necesarias para su
propio desarrollo y el de su comunidad. Por lo tanto, un analfabeto funcional
es aquel que es incapaz de rellenar un impreso o entender el funcionamiento del
cajero automático o no sabe aplicar “las cuatro reglas” en su vida diaria,
entre otras carencias.
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Ejercicio de lecto-escritura para algunos. |
Conozco a cierta persona que me preguntó, sin sonrojarse, si
era cierto que existe gente capaz de leerse un libro entero. Tiempo atrás, "se
me juntan las letras" me dijo alguien a quien pretendía regalar un
libro. Uno de cada tres escolares, tras abandonar las aulas, no leen jamás. Esa
falta de gimnasia neuronal atrofia la comprensión, de la misma manera que, si
no camináramos lo suficiente, llegaríamos a movernos con dificultad.
Pero lo grave es que, según el informe, está bajando el
nivel de comprensión de lectura de nuestros escolares. Descodifican los signos
de las palabras, los pueden convertir en sonidos, pero no captan el sentido del
escrito. Su refugio es la televisión, donde los canales compite en ofrecer
programas pensados para una gente que no lee, que no entiende, que pasa de la
cultura, que quiere que la diviertan o la distraigan, aunque sea con los más repugnantes trapos sucios del famoseo. Lo que les va a resultar más difícil es enterarse de
lo que se escribe en este blog.
Un día cualquiera, en una clase para adultos, están aprendiendo
a escribir la palabra “historia”. La maestra pregunta cómo empieza a
deletrearse y los alumnos, mayores, responden probando suerte: “Con i latina,
con y griega, con mayúscula...” Segundos después se desvela la incógnita: con h
muda, la del silencio, la de la ausencia.
La h de la historia que no ha dado voz a la
educación durante el último siglo.
[1] Siete leyes, siete, de supuesta educación desde la llamada restauración democrática. No cuento las tres de Franco ni las 2 de la II República. (Wikipedia)
[2] Esta historieta del perro se la oí hace años a
mi admirado periodista Luis del Val.
[3] En Andalucía se encuentra una de las zonas con
mayor nivel de exclusión social de toda Europa. Allí, el 26% de las mujeres no
sabe leer ni escribir y solo un 1% de las que terminan el bachillerato llega a
la universidad. (Diario “El Mundo”). En esta autonomía se defraudaron cientos
de millones de euros destinados a actividades de formación. Varios políticos y
funcionarios de la Junta de Andalucía (PSOE) están procesados.
[4] María Elvira Roca Barea acaba de publicar “Imperiofobia
y Leyenda Negra”. La autora estudió Lenguas Clásicas y Filología Hispánica y se doctoró en
Literatura Medieval. Colaboradora del CSIC, ha publicado artículos sobre
retórica clásica y desarrollo de la literatura caballeresca medieval. Ha sido
profesora en la Universidad de Harvard. (Prensa Unizar)
3 comentarios:
Hola Félix.
Efectivamente. Los gobiernos de este mundo globalizado, hacen denodados esfuerzos para que todos sus ciudadanos (al igual que los miembros y miembras de los susodichos gobiernos) sean analfabetos funcionales.
Es una magnífica forma de perpetuarse en el poder.
Esto, y la renta mínima vitalicia para las clases menesterosas, garantiza las re elecciones sucesivas en estos remedos de democracia que nos ha tocado soportar / vivir.
Un abrazo
Juan Sánchez
Y yo que pensé que el analfabetismo funcional iba en camino a la erradicación... Salgo a la calle en medio de la pandemia y tengo que, resignadamente, admitir que antes erradican que coronavirus de los wevos, que decís vos, que el analfabetismo funcional. Aquí y en Júpiter.
¡Qué puta! Gente sin barbijo, no se respetan las señalizaciones tan centimetradas que las pusieron, si no vigilan, tampoco nadie se lava las manos, y para colmo: se te suben de contramano hasta en las veredas para eludir los controles de patentes vehiculares (que pares, lunes, miércoles y viernes; y pares, martes, jueves y sábados). En fin.
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