Durante mi servicio militar, viví un par años junto al mar,
cuando en las rocas aún se podían recoger percebes y mejillones. En la playa,
junto a fogatas hechas con madera seca de deriva que el mar aportaba generoso,
las noches de guardia transcurrían bajo una increíblemente poblada bóveda
celeste que giraba, sin prisa, alrededor de la estrella polar, Polaris, marcando indiferente el norte
desde la constelación de la Osa Menor.
El Manual del marinero de la época,
nuestro libro de estudio y formación como futuros servidores de la Marina de Guerra,
nos ofrecía los nombres de las estrellas cuya posición en el cielo deberíamos
conocer, imprescindibles para navegar cuando apenas los radares comenzaban a amueblar
los puentes de mando de nuestros barcos y el GPS y los satélites eran cosa de
ciencia ficción.
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El buque-escuela español "Juan Sebastián Elcano" |
Entre ellas se encuentra mi querida Betelgeuse. Pero ella es distinta. En la constelación de Orión, en
los hombros del Cazador, con la espada y el escudo, su luz guio a Ulises en su
visita al Hades, una preciosa leyenda que les contaré algún día. Creo que les gustará.
En pocos años cósmicos, su brillo ha perdido casi la mitad de su intensidad, porque está consumiendo su combustible interno. Inevitablemente, va
camino del colapso que la hará estallar en lo que los astrónomos llaman
supernova: una explosión que durante tres meses iluminará la noche de nuestro
planeta desde el hombro del Cazador, tan brillante como la luna llena, y que se
irá apagando hasta desaparecer para siempre.
Según los astrónomos, para que eso ocurra quedan algo menos
de cien milenios; un suspiro para el impasible cosmos.
Aquella noche triste, ya no estaré para su triste adiós.
[1] En las tablas astronómicas de Alfonso X el Sabio
aparece ya como Beldengeuze la
estrella más hermosa de esa constelación.
[2] Ayudados con frecuencia por un “star finder” o
“buscador de estrellas”, un pequeño instrumento que nos daba una imagen del
firmamento si conocíamos la posición del norte y poco más.
[3] Actualmente es una supergigante roja de magnitud 0.50
a unos 500 años luz de la tierra. Se la puede ver junto a Venus, en noches
claras. Ver imagen arriba.
4 comentarios:
No sabía que te gustaban tanto las estrellas,la astronomía. Un relato conmovedor.
Un abrazo Fé.
Me bajé una de estas apps para mirar el cielo por la noche y ahí estaba, ahí, Betelgeuse, la novena estrella más brillante del cielo, de la constelación El Percebe.
No hombre no, El Percebe no, Orión.
Me encantó tu comentario sobre Betelgeuse
Cuando eramos chicos mi padre siempre nos hablaba de Betelgeuse
Cuidate mucho. Saludos.
Pobre Betelgeuse, parece que tiene los milenios contados...aunque aún quedan escépticos que piensan que le queda una segunda vida.
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