Los árboles de mi calle se están poniendo dorados.
El otoño de otros años ha vuelto y los ha pintado
Cuentan los que saben de esto que, hace mucho tiempo,
existió una tribu llamada Selk’nam, que vivía en el último y más remoto lugar
del planeta, la llamada Tierra de Fuego, en la punta de más abajo de América
del Sur, donde los árboles no perdían nunca sus hojas.
La tradición obligaba a los jóvenes a partir en busca de
aventuras cuando cumplían la mayoría de edad. De esta forma ganaban en
autonomía y madurez. A su regreso, debían contar a la tribu lo que habían visto
más allá de la Tierra de Fuego.
De entre los jóvenes, Kanshout destacaba por ser
tremendamente curioso. ¡Estaba deseando descubrir todas las maravillas que, sin
duda, habría fuera de allí!
Partió feliz, pero tardó mucho en regresar. Tanto, que todos pensaron que habría muerto. Kanshout volvió un año después, radiante de felicidad.
—¡Tenéis que escucharme todos! —dijo emocionado— ¡Encontré un lugar donde los árboles pierden sus hojas y después vuelven a nacer, mucho más verdes y hermosas! Los árboles cambian de color. Se vuelven amarillos y rojizos como el fuego, luego se quedan desnudos y, meses después, comienzan a brotar nuevas hojas de un precioso color verde.
Todos le miraron con extrañeza. ¿Se habría vuelto loco?
Comenzaron a reír, pensando que les estaba tomando el pelo. El
pobre Kanshout se dio media vuelta y aguantó como pudo los insultos y las risas
de todos. Pero ¡les daría una buena lección!
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Los árboles perdían las hojas a su paso |
La tribu pensó que los dioses les habían castigado.
Contemplaban con horror cómo los bosques se coloreaban de amarillo, perdían sus
hojas al menor soplo de viento y se quedaban desnudos.
—¡Los
árboles se mueren! —gritaban
algunos—.
Pero los
árboles no murieron y, tiempo después, cuando llegó la primavera, de las ramas que parecían secas comenzaron
a brotar hojas de un precioso verde brillante.
– ¡Kanshout tenía razón! —dijeron avergonzados—.
Desde entonces, los loros sobrevuelan los árboles y, cuando se posan en sus ramas, gritando, se cree que se están riendo de los hombres que no creyeron en el otoño.
Fuente: Tucuentofavorito.com. Imágenes: Leyendas del mundo ceniza.
2 comentarios:
¡Muy linda leyenda! Gracias por compartir.
Muy bonita leyenda. Gracias Félix
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