El proceso industrializador del siglo XIX tuvo en Europa un
gran impacto económico que, además, generó enormes transformaciones sociales.
La industrialización materializó adelantos pensados para modernizar y mejorar
la vida del ciudadano… con algunos daños colaterales.
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"Biberón asesino" |
Los bebés, como los adultos, no eran ajenos a los peligros del “progreso”. Uno de los biberones más populares [1], de diseño revolucionario, resultó de limpieza tremendamente difícil, convirtiéndose en un verdadero zoológico de microorganismos. No tardó en conocerse con el nombre de “biberón asesino”. Tal era la mortalidad asociada a su uso que, en pocos años, su comercialización fue prohibida.
En pleno auge innovador, se puso de moda decorar las paredes
de las habitaciones con papel pintado de color verde intenso [2], que
se obtenía a partir de pigmentos elaborados con arsénico y cobre. Su
fabricación era sencilla y muy barata, asequible a todos los bolsillos.
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"La bordadora" (Kerstins, 1817) Obsérvese el papel verde en la pared |
El arsénico no fue el único elemento de la tabla periódica
que hizo estragos en los confiados burgueses de aquellos años, también el plomo
tuvo su parcela de responsabilidad.
En aquella época, los juguetes infantiles estaban esmaltados en vivos colores para atraer la atención de los más pequeños –como ahora–. Estos esmaltes llevaban elevadas concentraciones de plomo, que producía, en algunos casos, un envenenamiento crónico –saturnismo–, dañando el aparato digestivo y el sistema nervioso de los niños.
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Mujeres con miriñaque |
El principal problema de este artilugio era que podía
prenderse con facilidad si la portadora se aproximaba descuidadamente a una
fuente de calor, y era prácticamente imposible deshacerse de él con la urgencia
requerida. Se estima que fallecieron más de cuarenta mil mujeres en todo el
mundo a consecuencia de las quemaduras ocasionadas por llevar miriñaque.
La moda victoriana impuso otra prenda femenina, el corsé. Si
hacemos caso de un artículo científico de 1874, este atuendo fue responsable de
hasta noventa y siete enfermedades diferentes: indigestiones, “pecho jadeante”,
mareos, hemorragias internas, histeria…
Visto lo visto, "no sabemos si la modernidad es una bendición, una maldición o las dos cosas”. (Octavio Paz)
Fuentes: (i) Pedro Gargantilla en ABC, (ii) Iñaki Berazaluce
en Punto Sinapsis, (iii) Wikipedia y (iv) FG. Imágenes: Google Imágenes y Wikipedia.
4 comentarios:
Interesante... Incluso en siglo XX hay ejemplos: en los años años 20 se vendía radio disuelto en agua como bebida energética (técnicamente no estaban mintiendo, supongo). El radio siguió usándose en productos domésticos durante muchos años. Igual dentro de 50 años nos echamos las manos a la cabeza con las dosis de azúcar que nos metemos ahora...
Pero el saldo final es positivo...
¡Excelente e interesante como siempre!
¡Interesantísima e instructiva entrada!
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